miércoles, 23 de noviembre de 2016

No lo entiendo.



 Si hay una hora temida en casa esa es la hora de la comida. Cuando se acerca ese momento no sabes si hoy toca la papeleta de felicidad o la de adversidad, puede ir todo rodado y no durar más de 15 minutos o puede ser todo un reto de una hora en el que acabas desesperado y con ganas de llorar. Da igual que haya hambre, da igual que no haya desayunado, incluso da igual que no haya desayunado, apenas comido, apenas merendado que si no le quiere no va a cenar aunque tenga hambre.

 Es una cosa que no entiendo, por qué aún teniendo hambre se niega a comer. Y sé que tiene hambre porque él pide de comer, y cuando pide de comer le pongo la comida y entonces no quiere, pero ni en ese momento ni pasado un rato ni nada, que ya no quiere nada, es como si fuera una aversión al ver la comida. Y puedes pensar que es porque la comida no le gusta o algo así... no, nada, lo que le gusta hoy y sabes que no va a fallar a los dos días no le gusta y así. Si por el fuera agua y aire.

 Luego llegas a la pediatra y te dice que tiene que comer, que además tiene que comer variado, que tome leche o lácteos, fruta, verdura... pues ya me dirás amiga mía, que si hay otra máxima es la de no obligarle a comer. Y entre unas cosas y otras yo me voy desesperando y la mamá moderna tres cuartas de lo mismo, luego empezamos que si ha perdido peso, que está muy por debajo, que tal y que cual y la pescadilla que se muerde la cola... Si alguien sabe el truco, tiene la varita mágica que me ayude o sabe donde conseguirla que me deje un comentario, ya he probado con varias cosas y me he leído algún libro incluso pero nada.

 Hay días que lo llevo mejor, con mucha paciencia, filosofía y otros, como hoy, que me pongo nervioso y acabo con ganas de llorar por hacer algo que sé que estaba mal hecho. En los días buenos le ofrezco saltarse el primer plato (cuando lo hay) y poner el segundo y si no lo hay darle el postre, a veces incluso puedo preparar otra cosa rápido, pero en los días malos como hoy, se acuesta la siesta con lo poco que ha querido comer. Y me enfado, y sigo enfadado y triste y es que yo... no lo entiendo.

10 comentarios:

  1. Qué complicadas son estas cosas y qué fácil parece viendo la teoría... no sé, espero que sea una temporada y que todo vaya a mejor!

    Si él está contento y sano tampoco hay mucho de qué preocuparse, no?

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    1. Bueno, sano también por temporadas, estuvo desnutrido hace unos meses porque no había manera. Lo de contento por lo general sí, pero cuando no come está más enfadado, menos sociables y según el tiempo que pase está decaído. De momento no es excesivamente preocupante salvo cuando vas al pediatra y te dicen tal o cual...

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  2. Ay... Y si intentais que sea como un juego?
    La verdad es que la hora de la comida puede llegar a ser un suplicio...
    A nosotros nos pasa con el mayor que es muy especialito... Busca a ver si has puesto cebolla escondida por ejemplo... Ahora ya nos hemos hartado y o te lo comes o no, tú verás... Pero claro, tiene 9 y ya razona más...

    Prueba a jugar a ver o a que os ayude a cocinar o algo así, no??

    Ay, espero que encontreis la solución.

    Un abrazo!

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    1. Muchas gracias de antemano, la verdad que lo de jugar lo hicimos y coló durante un tiempo pero ya nada. Lo de que nos ayude en la cocina también lo estuvimos haciendo pero no sirvió de nada, lo retomaremos de nuevo en unos meses para ver si cuela esta vez. Como dices, si fuera más mayor que ya puedes razonar y que entienda las cosas bien...

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    2. Iba a proponer lo de cocinar juntos. Pos vaya.

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    3. Buendo de momento estamos encontrando un pequeño método, a ver cuanto dura porque de momento está comiendo bien, al menos bien para lo que es él :)

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  3. Uf! Qué difícil! A mi no me ha pasado con el mío, pero yo tuve una época de comer mal, mi madre siempre me lo recuerda... Recuerdo que me daban un járabe dulce para las ganas de comer, creo recordar que se llamaba "Mosegor" o algo así... Seguro que ahora será una barbaridad darlo! Jajaja! Pero bueno, aquí estoy, no me sentó tan mal! Creo! Sólo fue un tiempo y luego recuperé las ganas de comer, supongo que hay que tener paciencia, cosa complicada... Mucho ánimo y no desesperes!

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    1. No si jarabe para abrir el apetito también nos lo han mandado, sobretodo cuando estaba desnutrido, tan por debajo de su peso, pero bueno, aunque sí que se nota un poquito tampoco es la panacea. Muchas gracias, de verdad que la mayoría de los días no desespero, soy muy tranquilo y paciente pero el día que escribí esta entrada fue complicado.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Alimentar a tu pequeño puede convertir se en un reto si a este no le da por comer. Para conseguirlo, todo los padres intentan multitud de cosas y a veces pecan en al probar lo habitual como encenderles la televisión, ponerle el teléfono móvil para que juegue y mucho más. También puedes probar a comprarle otro juego de platos, vasos y botellas con el fin de crear la ilusión de usar algo nuevo.

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