miércoles, 4 de diciembre de 2019

Regalos de Navidad para padres ocupados

Imagen con el título del post sobre una imagen desenfocada de un árbol de navidad y regalos.


 Queridos Reyes Magos, para este año que he sido tan bueno voy a pediros unos regalitos que nos vienen de maravilla a los padres ocupados, porque nos cuesta separarnos de nuestros hijos o sacar tiempo para hacer algunas tareas o porque acabamos agotados y no nos acordamos o... Hay tantos y tantos casos, que la paternidad al final es una carrera de agotamiento, así que cualquier ayuda es bienvenida.

 Por lo tanto, queridas Majestades, sin más dilación voy a dejaros mis peticiones, nótese que también son peticiones para cualquier padre o madre, primerizo o no, con uno o más hijos, etc... Si veis que alguno de ellos no ha pedido nada pueden hacérselo llegar de mi parte.

Mochila porteadora ergonómica


 Fue todo un descubrimiento con mi Pequeño Cavernícola pero es que ahora que somos uno más en la familia, y que por las tardes estoy sólo con los dos pequeñajos, es un elemento vital de mi día a día. Meto a mi Pequeña Cavernícola en la mochila y puedo ayudar a su hermano a realizar diferentes tareas que aún se le atascan como lavarse los dientes, ducharse o ponerse alguna prenda de vestir, preparar la cena o el biberón.

 Y diréis, puedes dejarla un rato sentada en su hamaca, columpio, parque o lo que sea. Y yo respondo, pues sí, pero mi hija es muy exquisita y por lo que sea sólo quiere brazos. Y diréis, pero en la mochila no está en brazos. Y yo respondo, no pero como si lo estuviera, además le encanta mirar todo lo que hacemos su hermano y yo mientras ellas está ahí "colgada". Y para dormir es mano de santo, unos paseitos y acaba cayendo, lo malo es luego para sacarla sin despertarla, y más estando solo. Pero eso ya son otras historias.


Columpio para bebé automático


 Pero bueno ¿no acabas de decir que sólo quiere brazos? Eh... pues sí, pero tiene rachas. Con el Pequeño Cavernícola tuvimos una hamaca. Que se balanceaba. Manualmente... Así que o te la ponías cerca del pie para poder moverla o la ponías sobre una mesa para poder moverla con la mano y conseguir el balanceo adecuado.

 Con un columpio automático nuestra vida se simplificó porque ya no hay que estar moviendo nada, sientas al bebé, le pones la velocidad deseada y a hacer lo que necesites hacer en ese momento, aunque sea jugar con ella, y relajar un poco la espalda y hombros. Las hay con música, con ruidos ambientales, con diferentes velocidades, con juguetitos... eso ya a gusto del consumidor, ustedes, Majestades, ya conocen a todos lo padres.

 Para mi ha sido un cambio en cuanto a la anterior hamaca porque cuando quiere estar un rato ahí es muy cómodo, la sientas o tumbas y puedes estar tendiendo la ropa o preparando la cena mientras la peque está jugando. Alguna vez, de más bebé, llegó a dormirse algún ratito ¡puro gozo!

Foto de un columpio automático para bebés


Robot aspirador Roomba i7+


 Ahora que tengo dos hijos es una constante ir de un lado para otro y llegar a casa justo para dar de comer al bebé o intentar que se duerma. Que si lleva al Pequeño Cavernícola al cole, que si ves al pediatra, que si extraescolar por aquí, que si logopeda por allá... Vamos que una ayuda en las labores del hogar nunca viene mal.

 Y para eso nada mejor que Roomba i7+, el robot aspirador que para mi es el regalo estrella y que me tiene loco. Es muy completo, lo primero que hace es mapear la casa, con su tecnología Imprint Smart Mapping, para tener un plano completo de tu hogar y darle un nombre a cada habitación o espacio. Así puedes hacer que el robot limpie una habitación en concreto, con la voz o a través de la App, o , si quieres, puedes limpiar toda la casa.

 Además puedes programar que pase los días que tú quieras a la hora que quieras y te olvidas de tener que hacerlo manualmente. Yo ya lo he programado para que limpie toda la casa lunes, miércoles y viernes a la hora que estamos llevando al peque al cole, así cuando volvemos ya está todo limpio. Y por increíble que parezca no es lo único, olvídate de vaciar el depósito, sí, porque Roomba se va a su estación Clean Base y vacía el depósito automáticamente, tiene una capacidad de 30 depósitos, echa cuentas pero yo creo que durante un par de mesecitos me olvido de vaciarla.

 Para terminar sólo decir que es un regalo que me podría llevar de vacaciones y mapear la casa donde vayamos porque tiene capacidad para aprenderse hasta 10 plantas o superficies distintas. Y disfrutar aún más de las vacaciones. Vamos que si viajé al presente desde la prehistoria era para esto, una pasada.




 Sin más, queridas Majestades de Oriente, me despido. Tengan a bien mis deseos y recomendaciones para todos esos padres que no sacan tiempo y están un poco agobiados por este asunto. Hacedles felices y que disfruten un poco más de su tiempo y de sus hijos.
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miércoles, 26 de junio de 2019

[Ocio en familia] Escapadas - Zoo de Guadalajara

Imagen de cabecera


  • Dónde: En Guadalajara, en la Av. de Pedro Sanz Vázquez s/n.
  • Cuándo: De lunes a viernes de 10:00 a 21:00, excepto domingos que cierran a las 19:00
  • Cuánto: Entrada gratuita
  • Página oficial

Imagen de la placa de inauguración del Zoo de Guadalajara
Placa a la entrada del Zoo


 Muy cerca de Madrid tenemos una actividad para pasar un día, una mañana o una tarde. En Guadalajara podemos visitar el clásico Zoo, que fue inaugurado en 1985 y allí sigue resistiendo el paso del tiempo. A nosotros que nos pilla a medio camino de Madrid y Guadalajara lo visitamos de vez en cuando y, aunque no es el no va más, está bien para echar la tarde.

 El Zoo de Guadalajara tiene bastantes tipos diferentes de animales, de los cinco continentes, aunque destacan los europeos, contando unas 100 especies diferentes de animales. Además tiene una zona dedicada a animales domésticos. También tiene zonas de descanso y merendero así como zonas de juegos para los más pequeños.

Foto de un muflón en primer plano
Un muflón pidiendo comida


 El Zoo no es muy grande y se puede ver en una mañana o en una tarde pero si se aprovecha la visita para visitar la ciudad o hacer alguna otra actividad por la zona se puede ir por la mañana y utilizar las zonas de mesas para comer antes de irse.

 Hay zonas de animales en que se pueden llegar a tocar o acariciar, con cuidado, por supuesto, y otras en las que se acercan mucho, para ver si les cae algo de comida, ya que el zoo no está vigilado hay gente que lleva comida de varios tipos, lo que no recomiendo porque quién sabe si les puede sentar mal o alterar la dieta, no obstante supongo que estarán más que acostumbrados. Nosotros hemos optado por darles hierbas del suelo, las mismas que comen ellos, que oye, no es una delicatessen pero se acercan igual.

Dos gamos al otro lado de la valla
¿Ciervos o gamos?


 A la entrada del Zoo hay una cafetería-restaurante por si apetece tomarse algo y, además, hay un aparcamiento gratuito en frente de la entrada. Servicios me pareció ver sólo en la entrada lo que se queda escaso pero igual se me pasó porque no los necesitáramos en el momento de estar paseando por el zoo.

 En definitiva, como plan alternativo para echar una tarde o una mañana está bien siempre que no te importe ver animales en cautividad. Hay varios animales diferentes y casi todos se pueden ver bien, los más exóticos son los más complicados de ver porque suelen estar lejos del paseo. No obstante es un plan gratuito, en el que tan solo hay que gastar lo que cueste el viaje si nos llevamos nuestra comida.

El merendero en primer plano y la zona de juegos al fondo
El merendero y la zona de juegos al fondo

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jueves, 20 de junio de 2019

Anecdotario. Botones y unidades

Cabecera de entrada con el título sobre una foto borrosa

Unidades

 Debe ser que en el cole están aprendiendo las unidades de medida como el metro, el kilo o el litro. Todo porque un día estábamos jugando en el parque a buscar monstruos: momias, vampiros, arañas, brujas... todo el repertorio monstruil imaginable.

 De repente nos encontramos con unos monstruos gigantes, diría que eran esqueletos aunque mi hijo juraba que eran zombies, lo que estaba claro es que eran gigantes y que venían hacia nosotros. Por si no había dado cuenta el Pequeño Cavernícola me avisó:

 - Papá, mira ese zombi, mide dieciséis kilos.

 Enorme.

El botón

 Ahora con un bebé en casa lo de quedarse dormido en cualquier momento y de cualquier manera está a la orden del día, más aún cuando la tienes encima y ella se queda dormida transmitiéndote relax y, de paso, somnolencia.

 Una mañana a la que el Pequeño Cavernícola salía para el cole con la Mamá Moderna nos encontró a la bebé y a mi dormidos en el sofá, pecho con pecho, tan a gustito. El peque nos mira y le dice a mamá:

 - ¿Mamá, qué le pasa a papá que siempre que coge a la bebé se queda dormido? ¿Es que tiene un botón o algo?

 Encendido y apagado, no estaría nada mal...

La merienda improvisada

 Era la hora de salida del cole y ese día llegaba tras haber estado haciendo algunas tareas por lo que, teniendo luego logopeda, no me había dado tiempo a preparar nada para la merienda. Entre la salida del cole y el logopeda tan solo tenemos 30 minutos así que tocaba improvisar.

 Vamos al "chino" de la esquina y elegimos unos "mini-fuets" y un zumo de piña y directos para el centro de terapia infantil. Llegamos con tiempo, unos 15-20 minutos para merendar y jugar un poquito a "matar zombis" o a los "superhéroes", los dos juegos más top en esta casa últimamente. Así que nos sentamos en los escalones que hay allí cerca y a merendar.

 Tras unos minutos sentados, comiendo y hablando, el Pequeño Cavernícola dice:

 - Papá, eres el mejor papá del mundo.

 No lloré, pero poco me faltó. Habrá que improvisar más meriendas...
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miércoles, 29 de mayo de 2019

El último embarazo

Imagen de cabecera con el titulo "El último embarazo" sobre una foto desenfocada

 Y fui papá de nuevo.

 Pero la historia comienza justo después de esta entrada. Tras unos meses de pena y de no tener ganas de nada comenzamos a darnos una última oportunidad de intentar ser de nuevo padres. Al que más le costó decidirse fue a mi, tenía mucho miedo de volver a vivir aquellos momentos tan duros, de volver a ver sufrir a mi mujer y a mi hijo.

 No fue fácil, estuvimos muchos meses intentándolo, algo que no nos había pasado en ninguna de las tres veces anteriores, porque siempre a la primera oportunidad conseguíamos el embarazo, llegó a nuestras vidas para poner más tensión. Así que las dudas y temores asaltaron a la Mamá Moderna: "¿Y si mi cuerpo dice que basta? ¿Y si mi cabeza lo impide? ¿Y si...?". Imagínate, tras tomar tan difícil decisión y no conseguirlo fácilmente se te viene el mundo encima, a mi también me surgieron algunas dudas, claro.

 Pero tras unos ocho meses lo conseguimos, nuestro último hijo estaba en camino. ¡Bien!

 Todo lo que en un embarazo debería ser alegría, esperanza, ilusión para mi fue todo lo contrario: miedo, angustia, tensión. No mola nada vivir un embarazo así, cada vez que íbamos a una ecografía se me revolvía el estómago, lo pasaba fatal esperando nuestro turno y, luego, dentro de la consulta, hasta que sonaba el maravilloso sonido del corazón de mi futuro hijo y sentía alivio.

 Las veces que no podía ir a alguna revisión era mucho peor, trabajando pendiente del teléfono pero al mismo tiempo acongojado cada vez que sonaba por si eran malas noticias...

 Al final fue una nena, la Pequeña Cavernícola llegó a nuestras vidas tras muchas horas de parto y una cesárea de por medio, no obstante, ese día de monitores tampoco fue fácil de digerir: llamada por la mañana al trabajo: "Cari, que me quedo en monitores que me van a observar, no es nada, no te preocupes cuando sepa más te vuelvo a llamar".

 Dos horas después... ¡DOS horas después!... llegó la llamada, finalmente la Mamá Moderna se quedaba ingresada y yo salía del trabajo pitando rumbo al hospital. Tocaría pasar varias noches y días esperando, rogando porque no fuera como con nuestro peque, aquella noche tan oscura, que por poco no pasó, al final nos escucharon, nos hicieron caso y fuimos para quirófano tras 50 horas intentando un parto natural.

 Ha sido muy largo, nueve meses que dirán, pero vaya nueve meses de temor, de miedo, de estar amargado, mustio, de pagarlas con el mundo y, sobretodo, con mi Pequeño Cavernícola, que al final es el que nos sacó de aquella situación rota y es el que ha pagado los malos momentos de este otro embarazo.

 Lo importante ahora es que, por fin, nuestra Pequeña Cavernícola está aquí y estamos aprendiendo y reaprendiendo lo que era esto de la paternidad.
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jueves, 28 de marzo de 2019

La desconexión social

Imagen de cabecera con el título sobre una foto distorsionada

 Un día en el cole nos pusieron sobre aviso en una tutoría de que el Pequeño Cavernícola no se relacionaba con los compañeros, era algo que ya había observado yo en el parque, donde no se relacionaba con los demás y prefería jugar conmigo o con otros adultos.

  Tras esa reunión nos dejamos llevar por comentarios de otros padres y madres del tipo "es normal, ya pasará" o "no te preocupes, te avisan pero tu hijo no tiene nada de raro". Y bueno quizá tengan razón y... lo dejamos pasar.

 Otras veces, dándole vueltas al coco, me dejaba llevar por mis pensamientos y divagaciones acerca de los genes y la propia herencia social "¡si tú eres igual, so melón!". Quizá sea así... y lo dejamos pasar.

 Pero al final el tiempo pasa, y la cosa sigue igual. En el cole se preocupan más, nada grave, pero al curso siguiente, lo mismo. El Pequeño Cavernícola no se relaciona con los compañeros, en vez de un gemelo en clase tiene dos, apenas habla y participa en las actividades... Y si la tutora y la orientadora lo dicen, algo sabrán.

 Le das vueltas al tema y lo comentas con TÚ gente, tras hablarlo en casa llegas a la conclusión de que "oye, por llevarle a un logopeda no perdemos nada".

 Recomendados por otra amiga, encontramos un centro de terapia infantil y explicamos el tema: "Yo creo que mi hijo no se relaciona porque no habla bien y quizá tenga miedo de que no le entiendan, o directamente no le entienden, se frustra al relacionarse y al final desiste".

 El primer paso es dar un par de sesiones con la psicóloga y logopeda del centro, primero con nosotros y el peque y la siguiente a solas con el Pequeño Cavernícola. Tras estas sesiones llegaría la evaluación.

 Al principio no hubo evaluación, necesitaba verle más porque sí, es tímido y no se le entiende bien. Así que simplemente hicimos un par de sesiones más. Entonces ya sí, nos dijeron que no es un problema con la comunicación, los niños al final se entienden entre ellos, lo que pasaba es que le fallaban las habilidades sociales y para ello iban a buscar un grupo pequeño de dos niños para trabajarlas.

 Y así fue, tras medio curso se nota el avance, tiene amigos en el cole, se relaciona mucho, le invitan a jugar a sus casas y viceversa, la profe está muy contenta e incluso hizo un trabajo en el que tenía que hablar delante de los demás compañeros y nos dieron la enhorabuena de lo bien que lo había hecho, orgullo de padre. En el habla también se le nota el avance aunque tenemos que reforzar este aspecto, todo se andará...

 Con este pedazo de tocho de post solo quiero decir que hay estupendos profesionales ahí fuera, si detectan algo en el cole, o en cualquier sitio, por buscar un profesional y hacer una evaluación para tener una segunda opinión no perdemos nada, al revés, siempre estaremos invirtiendo en el futuro de nuestros hijos.

 Confiemos en los profesionales por encima de nuestras creencias y amigotes.
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jueves, 21 de marzo de 2019

Los papás hablan. La historia de K, segunda parte

Imagen con el título del post

 Continuamos con la segunda parte de la historia de K, continuando desde donde lo dejó en esta entrada. Recuerda que si quieres o tienes algo que contar puedes contactar conmigo en el email que viene en la pestaña "Contacto", arriba, o por cualquier red social.

Duros recuerdos



 Intentando recordar cómo fueron esos primeros días, aquellos en los que nos dimos cuenta de que jugábamos contra el tiempo para ser padres, los recuerdos y sensaciones se agolpan y es difícil reconocer qué fue primero.

Recuerdo perfectamente que fueron de los días en que más lloré de mí vida. Recuerdo hablar de que pasos íbamos a iniciar con cierta sensación de frustración y miedo, pero también con ansia y esperanza. Recuerdo consultar mucho por internet. Recuerdo buscar consuelo con mi familia y amigos.

 Pero no recuerdo el orden de las cosas.

 No obstante, no nos precipitemos. Tras mucho tiempo intentándolo, notaba que algo había cambiado en mí. No soy un santo y soy consciente de “mi pedrá”, aún así había empezado a ser bastante más arisco y el mal humor era constante. Era incapaz de alegrarme por los demás y en general me sentía desdichado. Sentía que mi vida había tocado tope y que estaba estancada en un punto que, si bien podía resultar cómodo de vivir, era poco satisfactorio.

 Caí en la monotonía, sabía cómo sería el día siguiente, la semana siguiente e incluso el año siguiente. Para que os hagáis una idea, es como si intentas llenar un agujero cuadrado con miles de piezas redondas, siempre quedarán huecos.

 El peor momento, y más grave, fue cuando una compañera de trabajo me anunció su próxima maternidad. No era la primera en comunicarme la noticia, claro, pero su noticia llegó en un momento en el que estaba con la moral muy baja y con las defensas por los suelos. Creo que mi respuesta fue algo así: “No me lo esperaba N. Pero… Mira intento alegrarme, pero no puedo”.

 Su cara era un poema y merecía una explicación

 – “… llevamos tiempo intentando tener hijos y no lo conseguimos, así que cuando alguien me quiere dar una sorpresa temo que sea ésta. No es que no me alegre por ti, es que no soy capaz de hacerlo por mí”.

 Fue un proceso largo, lento y silencioso del que no era consciente hasta que pasó lo que os he comentado. Comencé a ver que la posibilidad de no ser padre era muy real y mi mente ya había comenzado a formarse una idea de que sería una vida así y por mucho que me lo pintara de rosa no me gustaba. Llegó a afectar incluso a mi trabajo y vida personal.

 Para finalizar no quiero dejaros con una mala sensación. Comprender que eres consciente de que tienes un problema hasta el final supone un camino largo, en el que se tiene la sensación de andar poco. Todo esto que os he contado no fueron unas semanas, fue el progresivo desgaste el que te lleva a estar mal. Por eso os aconsejo, si vais empezar este viaje (adopción, FIV, etc) desde donde yo lo comencé, buscad ayuda profesional, a mí me funcionó y podría haberme ahorrado muchos disgustos.
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jueves, 14 de marzo de 2019

[Ocio en familia] Cine - El libro de la selva vs Mowgli

Imagen de cabecera con el título sobre fondo negro con ojos de pantera

 En esta ocasión no voy a reseñar una película sino que más bien voy a hacer una pequeña comparativa de dos películas que cuentan la misma historia, la adaptación de El libro de la selva de Rudyard Kipling. Dos películas que se estrenaron con un par de años de diferencia para enfrentar a dos casas clásicas como Disney y Warner Bros.

Pequeñas fichas

Póster de la película El libro de la selva

  • Nombre: El libro de la selva
  • Duración: 105 minutos
  • Dirección: Jon Favreau
  • Género: Aventuras
  • Calificación de edad: Todos los públicos
  • Productora: Disney
  • Año: 2016
  • Actualmente en ninguna plataforma



Póster de la película Mowgli, la leyenda de la selva

Nombre: Mowgli, la leyenda de la selva
Duración: 104 minutos
Dirección: Andy Serkis
Género: Aventuras
Calificación de edad: +13 años
Productora: Warner Bros
Año: 2018
Actualmente se encuentra en Netflix




Comparando las películas


 Cómo he comentado antes ambas películas cuentan la misma historia y las diferencias, en cuanto a este aspecto no son muy grandes, aunque sí que las hay en otros, empezando, por ejemplo, con la calificación de edad. La película de Disney es para todos los públicos y la de Warner es para mayores de 13.

 El libro de la selva es más una traslación de la propia película de Disney de animación de los años 70, con un actor de carne y hueso y técnicas modernas de efectos visuales y captura de movimiento. Por lo tanto podremos encontrar alguna de las famosas canciones como "Busca lo más vital" o "Quiero ser como tú", además de ver una historia más "blanca", en la que, efectivamente, pasan algunas desgracias, estamos en la jungla rodeados de mogollón de animales peligrosos, pero en ningún momento aparecen imágenes turbias ni demasiada sangre.

 Con Mowgli, la leyenda de la selva pasa lo contrario, nos olvidamos de las canciones y nos encontramos ante una peli oscura, en la que en la mayoría de los momentos hay tensión y escenas de "miedo". Mowgli (el personaje) va sufriendo heridas de manera más sangrienta y visual, se olvida de la parte noble y divertida de la historia para centrarse en los problemas y conflictos. Así mismo cuenta un poco más de la relación con los humanos cuando es capturado y, por otra parte, los efectos no están tan logrados haciendo que, pese a ser posterior en cuanto a estreno, parezca más vieja que la peli de Disney.

Imagen de la película El libro de la selva
Mogwli con Bagheera, Baloo y Raksha en "El libro de la selva"

Conclusión


 Si tuviera que elegir entre ambas películas sin restricción de edad me quedaría con El libro de la selva ya que está mejor "hecha", los efectos y la interacción entre el personaje humano y los animados es muy buena, tiene partes divertidas y partes no tan divertidas pero en ningún momento cae en la oscuridad excesiva de Mowgli, la leyenda de la selva. Las canciones, además, son un plus ya que, aunque no son aquellas versiones de nuestra niñez sí que son unas adaptaciones que se dejan escuchar y no están cogidas con pinzas en el contexto de la historia.

 No se cuál fue la estrategia de Warner a la hora de realizar la adaptación de la misma historia dos años después, no se si se les retrasó y Disney les pasó por la derecha o que quisieron darle un toque más adulto pero no llega a funcionar. Quizá en el rango de los adolescentes que en esa etapa quieren huir de algo "infantil" y explorar una peli más adulta pueda funcionar, pero ahí los efectos también juegan en su contra y no llegas a creerte del todo la interacción entre humano y animación.

 A "El Libro de la selva" le doy un 7/10 y a "Mowgli, la leyenda de la selva" le doy un 5/10.

Imagen de la película Mowgli, la leyenda de la selva
Baloo y Mowgli en "Mogwli, la leyenda de la selva"

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