lunes, 19 de octubre de 2015

Recuerditos.


 Cuando te limpio con el bastoncillo las orejas y te quedas quietecito esperando a que termine sin rechistar (desde que eras pequeño). Como te vas relajando mientras te cantamos la canción de "Marco" al ir a acostarte. Aquella primera vez que fui a buscarte a la cuna y estabas sentado tranquilamente esperando que te sacáramos. Cuando, una noche, papá llegó un poco más tarde de lo planeado y ya estabas acostado y sin poder dormir, papá llegó, te cogió unos segundos, te abrazó y besó y te volvió a dejar en la cuna y te dormiste al momento tan plácidamente.

 Como me agarras el dedo índice con toda tu mano cuando vamos por la calle. Como te enfadas cuando es papá el que te agarra y tu no quieres ir agarrado sino volar libre y explorar mundo. Cuando bajamos al parque y en vez de ponerte a jugar con la arena o los columpios te pones a darle vueltas al carro o a investigar el mecanismo de la rueda (para unos cavernícolas como nosotros es un gran invento y de ahí tu interés).

 La cara y la risita de pillín que pones cuando quieres hacer alguna trastada, te vemos venir, pero, tanto a mamá como a papá, esa carita nos encanta. La sonrisa de trasto que pones cuando papá te sienta en lo alto del tobogán y empiezas a mover el culete para caer a sus brazos. Cuando desde un punto A tenemos que ir a un punto B y, aún siendo un trayecto de cinco minutos, tardamos media hora porque tú me has enseñado que el camino recto no es siempre el mejor, a veces pasamos por C, por D, por E... y si hay que repetir pues se repite. Como te asombras con cada cosa nueva o con cada cosa que hace más de dos días que no ves, y la señalas con el dedito asombrado.

 Cuando agarras a tus muñecos y los quieres haciendo un "mmmmmm" juntándotelos en la cara. Como te ríes cuando persigues a Gandalf por el salón y el huye de tí despavorido. Cuando te empeñas en salir de la bañera y ponérselo muy difícil a papá para bañarte. Como señalas asombrado las fotos y cuadros de papá y mamá (y en otras cosas los que haya). Cuando intentas bailar esas músicas raras que pone papá y no pillas el ritmo bien. Como te mirabas los dedos y nos los enseñabas después de tenerlos pegajosos a causa de un chupa-chups que te dio la abuela.

 Porque una imagen vale más que mil palabras pero hay momentos que no se pueden captar con una cámara o smartphone. Aunque tengo muchas más fotos tuyas de estos casi 15 meses que de cualquier otra persona en 15 años, estas son las instantáneas que hago con mi cámara mental. Por eso mismo te las dejo por escrito, como si fueran fotos, para poder recordarlas algún día cuando seas más mayor.

 Como diría Ned Flanders... Son mis recuerditos.

2 comentarios:

  1. Que bonitos los recuerdos!! Y pasa tan rápido el tiempo, que menos mal que los tenemos...

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    1. Ufff, sí, pasa muy rápido, no podemos ni pestañear casi.

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